domingo, 16 de octubre de 2011

Charles Sanders Peirce

Charles Sanders Peirce

Charles Sanders Peirce.

Charles Sanders Peirce (pronunciado /ˈpɜrs/ purse en inglés[1] ) Cambridge, Massachusetts, (10 de septiembre de 1839) - Milford, Pennsylvania, (19 de abril de 1914) fue un filósofo, lógico y científico estadounidense. Es considerado el fundador del pragmatismo y el padre de la semiótica moderna.

 

[editar] Biografía

Sus padres fueron Sarah y Benjamin Peirce, profesor de astronomía y matemáticas en Universidad Harvard. Aunque se graduó en química en la Universidad Harvard, nunca logró tener una posición académica permanente a causa de su difícil personalidad (tal vez maniaco-depresiva), y del escándalo que rodeó a su segundo matrimonio después de divorciarse de su primera mujer, Melusina Fay. Desarrolló su carrera profesional como científico en la United States Coast Survey (1859-1891), trabajando especialmente en astronomía, en geodesia y en medidas pendulares. Desde 1879 hasta 1884 fue profesor de lógica a tiempo parcial en la Universidad Johns Hopkins. Tras retirarse en 1887, se estableció con su segunda mujer, Juliette Froissy, en Milford, Pennsylvania, donde murió de cáncer después de 26 años de escritura intensa y prolífica. No tuvo hijos.

Para los hispanoparlantes no deja de ser sorprendente que desde 1890 Peirce añadiera un "Santiago" a su nombre y utilizara con alguna frecuencia para su firma la de "Charles Santiago Sanders Peirce". Puede encontrarse una detallada explicación al respecto aquí (en inglés).

[editar] Obra y valoración crítica

Peirce publicó dos libros, Photometric Researches (1878) y Studies in Logic (1883), y un gran número de artículos en revistas de diferentes áreas. Sus manuscritos, una gran parte de ellos sin publicar, ocupan cerca de 80.000 páginas. Entre 1931 y 1958 se ordenó temáticamente una selección de sus escritos y se publicó en ocho volúmenes con el nombre de Collected Papers of Charles Sanders Peirce (generalmente citado por volumen [punto] párrafo, en la forma "CP x.y"). Desde 1982, se han publicado además algunos volúmenes de Writings of Charles S. Peirce: A Chronological Edition (volumen [dos puntos] página: "W x:y"), que aspira a alcanzar treinta volúmenes.

William James reconoció a Charles Peirce como fundador del pragmatismo. El pragmatismo, como Peirce lo describía, puede entenderse como un método de resolver confusiones conceptuales relacionando el significado de concepto alguno con un concepto de las concebibles consecuencias prácticas de los efectos de la cosa concebida (CP 8.208) — las implicaciones imaginables para la práctica informada. El significado de un concepto es general y consiste no en los resultados individuales hechuales mismos sino en el concepto general de los resultados que ocurrirían. Sin ninguna duda, esta teoría no guarda ninguna semejanza con la noción vulgar de pragmatismo, que connota una burda búsqueda del beneficio así como la conveniencia política. En cambio, el pragmatismo de Peirce es un método de experimentación conceptual, hospitalario para la formación de hipótesis explicativas, y propicio para el uso y la mejora de la verificación. Típico de Peirce es su interés en la formación de hipótesis explicativas como fuera de la alternativa fundacional habitual entre el racionalismo deductivisto y el empirismo inductivisto, aunque Peirce fue un lógico matemático[2] y un fundador de la estadística.[3]

Peirce es también considerado como el padre de la semiótica moderna: la ciencia de los signos. Más aún, su trabajo —a menudo pionero— fue relevante para muchas áreas del conocimiento, tales como astronomía, metrología, geodesia, matemáticas, lógica, filosofía, teoría e historia de la ciencia, semiótica, lingüística, econometría y psicología. Cada vez más, ha llegado a ser objeto de abundantes elogios. Popper lo ve como "uno de los filósofos más grandes de todos los tiempos". Por lo tanto, no es sorprendente que su trabajo y sus ideas acerca de muchas cuestiones hayan sido objeto de renovado interés, no sólo por sus inteligentes anticipaciones a los desarrollos científicos, sino sobre todo porque muestra efectivamente cómo volver a asumir la responsabilidad filosófica de la que abdicó gran parte de la filosofía del siglo XX.

La filosofía de Peirce incluye:

  • un sistema pervasivo de tres categorías (primero, cálidad de sentimiento; segundo, reacción, resistencia; tércero, representación, mediación) (CP 1.545–559, 5.66–81, 88–92);
  • la creencia de que la verdad es inmutable y es a la vez independiente de nuestras opiniónes particulares (falibilismo) y capaz de ser descubierta (ningún escepticismo radical) (CP 5.388–410);
  • la lógica, como la semiótica formal,[4] sobre signos, sobre argumentos, y sobre los métodos de investigación (CP 1.180–202) — incluyendo el pragmatismo filosófico (que él fundó), también una doctrina de sentido común crítico (CP 5.438–63, 497–525), y el método científico; y
  • en la metafísica:
    • el realismo escolástico (CP 5.93–101, 8.208),
    • la creencia en Dios (CP 6.452–85), la libertad (CP 6.35–65), y, a lo menos, una forma atenuada de inmortalidad (CP 7.565–78, 6.519–21),
    • un idealismo objetivo (pero no absoluto ni Kantiano) (CP 6.7–34), y
    • la creencia en la realidad de lo contínuo y de tres cósmicos factores y principios evolucionarios: el azar absoluto (espontaneidad), la necesidad mecánica, y el amor creativo (CP 6.278–317).

En la obra de Peirce, el falibilismo y el pragmatismo pueden parecer que funcionan algo así como el escepticismo y el positivismo, respectivamente, en las obras de otros. Sin embargo, para Peirce, el falibilismo se equilibra con un anti-escepticismo y es una base para creer en la realidad del azar absoluto y de la continuidad (CP 1.141–75), y el pragmatismo somete a uno a la creencia anti-nominalista en la realidad de lo general (CP 5.429–35).

Sin embargo, Charles S. Peirce no debería ser considerado principalmente como filósofo o como lógico, sino como científico, tanto por su formación como por su carrera profesional. Sus informes a la Coast Survey son un testimonio notable de su experiencia personal en el duro trabajo de medir y obtener evidencias empíricas. Una mirada a esos informes oficiales o a sus Photometric Researches producidos en los años 1872-1875 proporciona una vívida impresión de trabajo científico sólido. Como escribió Max Fisch, «Peirce no era meramente un filósofo o un lógico que ha estudiado cuestiones científicas. Era un científico profesional con todo derecho, que llevó a su trabajo las preocupaciones del filósofo y del lógico».

Aunque Peirce fue un filósofo sistemático en el sentido tradicional de la palabra, su obra aborda los problemas modernos de la ciencia, la verdad y el conocimiento a partir de su propia experiencia como lógico y científico experimental que trabajaba en el seno de una comunidad internacional de científicos y pensadores. Aunque realizó importantes contribuciones a la lógica deductiva, Peirce estaba principalmente interesado en la lógica de la ciencia y, más especialmente, en lo que llamó abducción (como complemento a los procesos de deducción e inducción), que es el proceso por el que se genera una hipótesis, de forma que puedan explicarse hechos sorprendentes. Peirce consideró que la abducción estaba en el corazón no sólo de la investigación científica sino de todas las actividades humanas ordinarias.

Una dificultad en el estudio de Peirce es que la interpretación del pensamiento de Peirce ha provocado durante años un amplio desacuerdo entre los estudiosos peirceanos, debido en parte a la presentación fragmentaria y caótica de su obra en los Collected Papers y en parte a su ir contracorriente. El hecho es que Peirce no es un filósofo fácil de clasificar: algunos lo consideraron un pensador sistemático, pero con cuatro sistemas sucesivos, otros lo vieron como un pensador contradictorio, o como un metafísico especulativo de tipo idealista. Sin embargo, en años más recientes ha comenzado a ganar aceptación general una comprensión más profunda de la naturaleza arquitectónica de su pensamiento y de su evolución desde sus primeros escritos en 1865 hasta su muerte en 1914. En la última década todos los estudiosos peirceanos han reconocido claramente la coherencia básica y la sistematización del pensamiento de Peirce.

Véase también:

[editar] Concepción de la ciencia

Las afirmaciones de Peirce sobre la naturaleza de la actividad científica tienen una sorprendente continuidad con las discusiones contemporáneas en epistemología, metodología y filosofía de la ciencia, sobre todo por el énfasis que puso en el carácter social y comunitario de la ciencia. Sin duda, algunas de las manifestaciones de su absoluta confianza en el progreso científico resultan hoy en día anacrónicas. Peirce era un hombre del siglo XIX y, en consonancia con el espíritu de su época, tenía una fe casi religiosa en la capacidad de la ciencia para descubrir la verdad. En este sentido, Peirce era un firme defensor de una aproximación científica a la filosofía. Es más, en cierto modo Peirce quería transformar la filosofía en una ciencia estricta, hacer de la filosofía una "filosofía científica", no sólo en los ámbitos de la lógica y la epistemología, sino de manera más urgente y necesaria en metafísica y cosmología.

Hoy en día esa pretensión puede parecer anticuada, e incluso ridícula, propia de los filósofos del pasado o del positivismo más crudo e intransigente. Esta actitud científica ha motivado que Peirce, a diferencia de otros pragmatistas como William James o F. C. S. Schiller, fuera visto con simpatía e incluso admiración por parte de muchos pensadores de la tradición de la filosofía analítica. Sin embargo, aunque en alguna ocasión denominara al pragmatismo como una filosofía proto-positivista (EP 2:339, 1905), sería más que inexacto decir que Peirce fue un filósofo positivista en sentido estricto. En primer lugar, una de las lecciones que más vivamente aprendió del devoto espíritu unitario de Harvard, —del que su padre, Benjamin Peirce, fue incansable promotor— era la idea de reconciliar ciencia y religión. Este es, efectivamente, un impulso central en toda la obra de Peirce que a menudo ha pasado desapercibido por los autores que sostienen una lectura naturalista de la máxima pragmática y del método científico. De hecho, para Peirce la investigación científica es la actividad religiosa por excelencia, puesto que su objeto es, sencillamente, la búsqueda apasionada y desinteresada de la verdad (CP 1.234, 1901).

Peirce adoptó un concepto muy amplio de ciencia que no quedaba restringido a las ciencias entendidas como ciencias de laboratorio. Para él la ciencia no consiste ni única ni principalmente en una colección de hechos o métodos, ni siquiera en un conjunto sistemático de conocimientos; se trata de una actividad social. Esto es, la ciencia es una investigación auto-controlada, responsable y auto-correctiva llevada a cabo por hombres y mujeres reales bajo un mismo principio de cooperación con vistas a un fin muy particular: la consecución de la verdad (CP 7.87, 1902; cfr. EP 2:459, 1911). En otras palabras, la ciencia es un "proceso vivo" encarnado en un grupo de investigadores y animado por un intenso deseo de averiguar cómo son las cosas realmente (CP 1.14, c.1897), por "un gran deseo de aprender la verdad" (CP 1.235, 1902). De hecho, dirá Peirce, "el deseo de aprender" es el más importante requisito de la ciencia y la primera regla de la razón (CP 1.135, c. 1899). Este requisito viene de la mano de otro precepto que, según Peirce, debería escribirse en todas las paredes de la ciudad de la filosofía: "no bloquear el camino de la investigación" (CP 1.135, c. 1899). De acuerdo con su experiencia como científico entrenado en las salas de laboratorio, Peirce quería hacer de la filosofía una ciencia alejada tanto del diletantismo literario como de la filosofía académica tradicional, a la que consideraba animada por un espíritu dogmático y racionalista.

Pero esto no suponía reducir, como hacía el positivismo, todos los modos de conocimiento al conocimiento científico, sino que indicaba simplemente la necesidad de abordar los problemas filosóficos con una actitud experimental. Es decir, con un talante comunicativo y abierto a la revisión continua, a la necesaria corrección que implican tanto la discusión pública con los colegas como el contraste con la experiencia en el proceso de investigación científica. Esta actitud, que Peirce denominó falibilismo, era una consecuencia necesaria de su rechazo radical del fundacionalismo característico de la filosofía moderna, que consideraba encarnada de modo prototípico en la figura de Descartes. En concreto, Peirce criticó muy duramente el repliegue de la filosofía moderna hacia el interior de la conciencia, el recurso a la introspección como garantía del conocimiento y la idea de intuición, entendida como aquella cognición no determinada por cogniciones previas. En su rechazo del espíritu escolástico, el cartesianismo había hecho del cogito la fuente última de la certeza, así como el eslabón fundante de todo el edificio del conocimiento, entendido como una cadena de razonamientos que se deducen de ese fundamento o principio necesario. Como consecuencia, el individuo y su conciencia constituían, en última instancia, la única garantía de la ciencia y el conocimiento racional. Para Peirce esto era una "filosofía de sillón", meramente especulativa y alejada del modo en que realmente trabajan los científicos. Para Peirce la ciencia era, en gran medida, el trabajo cooperativo y comunitario de hombres y mujeres trabajando en intercomunicación, corrigiéndose unos a otros en un proceso continuo de revisión de hipótesis, que conduciría a una opinión final encarnada en una comunidad ideal de investigadores.

De igual modo, la duda metódica era para Peirce un modo insincero de acercarse a los problemas del conocimiento, pues no tenía en cuenta que los seres humanos estamos siempre enmarcados en un proceso activo y dinámico de corrección y adquisición de nuevas creencias. En este proceso, la duda es una irritación, una insatisfacción real producida por la resistencia que la realidad impone sobre determinadas creencias previas debido a una situación nueva que desafía el conjunto de hábitos acumulado por la experiencia. La duda es, por tanto, un catalizador para la puesta en marcha de nuevas creencias que permitan controlar esa situación inestable y, por tanto, proporcionan al agente de disposiciones firmes para actuar. Como dice Peirce, no se puede dudar a placer. La duda cartesiana es una duda artificial, una "duda de papel" (CP 5.445, 1905). En definitiva, no podemos pretender dudar en la filosofía de aquello de lo que no dudamos en nuestros corazones (CP 5.265, 1868).

[editar] Charles Sanders Peirce: Concepción triádica del signo

Frente a la concepción dualista que tiene su origen moderno en el lingüista Ferdinand de Saussure, para Peirce las palabras, los signos, no son sólo lo que está en nuestro discurso en lugar de las cosas, sino que, sobre todo, signo es «lo que al conocerlo nos hace conocer algo más» (CP, 8.332, 1904). Esto supone un contraste con los filósofos de la Edad Moderna, pues tanto racionalistas como empiristas sostuvieron que tenemos un conocimiento directo e infalible de nuestros propios pensamientos, y en ese conocimiento fundaron tanto la ciencia como la autonomía moral del individuo.

Desde sus primeros escritos Peirce rechazó tajantemente tanto el dualismo cartesiano como la tesis de Locke de que todo pensamiento era percepción interna de ideas. El ariete de toda su reflexión es la comprensión de la estructura triádica básica que conforma la relación lógica de nuestro conocimiento como un proceso de significación. La función representativa del signo no estriba en su conexión material con el objeto ni en que sea una imagen del objeto, sino en que sea considerado como tal signo por un pensamiento. En esencia, el argumento es que toda síntesis proposicional implica una relación significativa, una semiosis (la acción del signo), en la que se articulan tres elementos:

1) El signo o representamen (que es el nombre técnico que emplea Peirce), es «algo que está para alguien en lugar de algo bajo algún aspecto o capacidad. Se dirige a alguien, esto es, crea en la mente de esa persona un signo equivalente o quizá un signo más desarrollado. Ese signo creado es al que llamo interpretante del primer signo. Este signo está en lugar de algo, su objeto. Está en lugar de algo no en todos sus aspectos, sino sólo en relación con alguna idea a la que a veces he llamado la base (ground) del representamen» (CP 2.228, c.1897).

2) El objeto es aquello por lo que está el signo, aquello que representa.

3) El interpretante es el signo equivalente o más desarrollado que el signo original, causado por ese signo original en la mente de quien lo interpreta. Se trata del elemento distintivo y original en la explicación de la significación por parte de Peirce y juega un papel central en toda interpretación no reduccionista de la actividad comunicativa humana. Este tercer elemento convierte a la relación de significación en una relación triádica —frente a todo dualismo cartesiano o estructuralista post-saussureano—, pues el signo media entre el objeto y el interpretante, el interpretante relaciona el signo y el objeto, y el objeto funda la relación entre el signo y el interpretante.

Todo signo es un representamen. Representar es la operación más propia del signo, es estar en lugar del objeto «como el embajador toma el lugar de su país, lo representa en un país extranjero». Representar es «estar en una relación tal con otro que para un cierto propósito es tratado por una mente como si fuera ese otro. Así, un portavoz, un diputado, un agente, un vicario, un diagrama, un síntoma, una descripción, un concepto, un testimonio, todos ellos representan, en sus distintas maneras, algo más a las mentes que los consideran» (CP 2.273, 1901). Pensar es el principal modo de representar, e interpretar un signo es desentrañar su significado. El representamen no es la mera imagen de la cosa, la reproducción sensorial del objeto, sino que toma el lugar de la cosa en nuestro pensamiento. El signo no es solo algo que está en lugar de la cosa (que la sustituye, con la que está en relación de «equivalencia»), sino que es algo mediante cuyo conocimiento conocemos algo más. Al conocer el signo inferimos lo que significa. El representamen amplía así nuestra comprensión, de forma que el proceso de significación o semiosis llega a convertirse en el tiempo en un proceso ilimitado de inferencias. Por ello los signos no se definen sólo porque sustituyan a las cosas, sino porque funcionan realmente como instrumentos que ponen el universo al alcance de los intérpretes, pues hacen posible que pensemos también lo que no vemos ni tocamos o ni siquiera nos imaginamos.

Las personas o intérpretes son portadores de interpretantes, de interpretaciones. El signo crea algo en la mente del intérprete, y ese algo creado por el signo, ha sido creado también de una manera indirecta y relativa por el objeto del signo. En este sentido, puede decirse que la aportación capital de Peirce consiste en poner de manifiesto que, si se acepta que los procesos de significación son procesos de inferencia, ha de aceptarse también que la mayor parte de las veces, esa inferencia es de naturaleza hipotética («abductiva» en terminología de Peirce), esto es, que implica siempre una interpretación y tiene un cierto carácter de conjetura. Nuestra interpretación es siempre falible, esto es, puede ser siempre mejorada, corregida, enriquecida o rectificada.

[editar] Bibliografía

Juliette y Charles Peirce en el jardín de su casa, Arisbe, en 1907.
  • Barrena, Sara, La razón creativa: crecimiento y finalidad del ser humano según C. S. Peirce, Rialp, Madrid, 2007.
  • Brent, James. Charles Sanders Peirce. A Life, edición revisada y ampliada. Bloomington, IN: Indiana University Press, 1998.
  • Debrock, Guy. "Peirce, a Philosopher for the 21st Century. Introduction", Transactions of the Ch. S. Peirce Society 28 (1992), pp. 1-18. Un artículo introductorio que explica bien por qué la filosofía de Peirce es relevante para nuestro tiempo.
  • Hookway, Christopher. Peirce. London: Routledge & Kegan Paul, 1985. Una explicación general muy buena de la obra de Peirce como precursor de la filosofía analítica contemporánea.
  • Nubiola, Jaime y Fernando Zalamea. "Peirce y el mundo hispánico. Lo que C. S. Peirce dijo sobre España y lo que el mundo hispánico ha dicho sobre Peirce". Pamplona: Ediciones Universidad de Navarra, 2006.
  • Parker, Kelly A. The Continuity of Peirce's Thought. Nashville, TN: Vanderbilt University Press, 1998.
  • Peirce, Charles S. Collected Papers of Charles Sanders Peirce, vols. 1-8, C. Hartshorne, P. Weiss y A. W. Burks (eds). Cambridge, MA: Harvard University Press. Edición clásica de los escritos de Peirce. Se trata de un trabajo fundamental que, no obstante, adolece de ciertos criterios de selección temática, no cronológica, que dificultan la comprensión de la unidad y la coherencia de la obra de Peirce. Citado en el texto como CP, seguido del número de volumen y parágrafo.
  • Peirce, Charles S. The Essential Peirce, 2 vols., N. Houser et al (eds.) Bloomington, IN: Indiana University Press, 1992-1998. Una excelente edición de los trabajos filosóficos de Peirce más relevantes. Las introducciones a los dos volúmenes, escritas por Nathan Houser, son la mejor presentación breve de Peirce. Citado en el texto como EP, seguido del número de volumen y página.
  • Percy, Walker. Signposts in a Strange Land, P. Samway (ed.). New York: Farrar, Straus & Giroux, 1991, pp. 271-291. Una introducción para no filósofos.

[editar] Enlaces externos

[editar] Referencias

  1. "Peirce", en el caso de C. S. Peirce, siempre rima con la palabra en idioma Inglés "terse", y así, en la gran mayoría de dialectos, se pronuncia exactamente igual que la palabra en idioma Inglés "purse": Audio (US) ▶/i. Véase "Note on the Pronunciation of 'Peirce'", The Peirce Project Newsletter, Vol. 1, Nos. 3/4, Dec. 1994, Eprint. (El ingleshablante normal, viéndolo escrito "Peirce", por error asume que se pronuncia como "Pierce", como "Pirs" en Español).
  2. Houser, Nathan, Don D. Roberts, and James Van Evra, eds. (1997), Studies in the Logic of Charles Sanders Peirce, Bloomington, Indiana: Indiana University Press.
  3. Hacking, Ian (1990), The Taming of Chance, Cambridge University Press.
  4. Peirce, C. S. (escrito 1902), Application to the Carnegie Institute, Memoir 12 (en inglës) (Joseph M. Ransdell, editor).

[editar] Fuentes

sábado, 15 de octubre de 2011

cabildo cadrelaticio

Cabildo catedralicio

De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde Cabildo Catedralicio)
Cabildo catedralicio.

De acuerdo con el derecho canónico, el cabildo catedralicio es un colegio de clérigos instituido para ayudar al obispo con su consejo y, en caso de quedar vacante la sede cardenalicia, suplirlo en el gobierno de la diócesis o de la parroquia. Su creación y disolución es facultad del papa. Los cabildos se componen de canónigo y dignidades y pueden ser numerados (dotados de prebendas fijas) y no numerados (el número de canónigos señala el obispo según las rentas).

En las localidades donde no existe una catedral y, no obstante, se ha instituido un colegio de clérigos, se le denomina Cabildo colegial, con las mismas funciones que el cabildo catedralicio.

[editar] Historia

Su origen se remonta a mediados del siglo XI y sus contenidos quedan claramente delimitados en el siglo XIII, esto es, ayudar al obispo en el gobierno de la diócesis, suplirlo cuando fuera menester, elegir al sucesor, atender el culto en la catedral, etc.).

El cabildo se sostenía mediante la mensa capitular, formada por toda clase de bienes, en su mayoría de donación real, y con los diezmos como ingreso principal. Las donaciones de los fieles (fundación de obras pías, misas, donativos, ayudas, etc.) también contribuían a su sostenimiento.

Los componentes de los cabildos aumentan desde la Baja Edad Media hasta alcanzar su configuración más plena en la Edad Moderna. El volumen de miembros dependía en gran parte de la cuantía de las rentas del cabildo, y se distribuían en tres niveles:

  • 1. Dignidades
  • 2. Canonicatos
  • 3. Porcionarios o racioneros.

Las dignidades y sus denominaciones variaban en número de unos cabildos a otros, si bien el presidente del cabildo solía llamarse en todos prioste o deán.

De los canónigos, los de mayor prestigio e importancia eran los que ocupaban las canonjías de oficio (magistral, doctoral, lectoral y penitenciaria).

Los racioneros solían dividirse entre racioneros enteros y medio racioneros.

Existía, además, un personal auxiliar, heterogéneo en su composición y número variable, formado por clérigos y seglares, que atendían las necesidades del culto y cubrían las tareas de asistencia a la catedral (capellanes, bachilleres, chantres o capiscoles, sochantres, niños de coro, entonadores, lampareros, organistas, etc.)

La regulación de la vida capitular se hizo desde su creación mediante constituciones y ordenanzas, pero cuando realmente se reglamenta es después del Concilio de Trento. A las reuniones colegiadas- llamadas juntas y cabildos- de los capitulares compete el buen gobierno de la catedral. Presididas inicialmente por el prelado y, más tarde, por el deán, tales reuniones podían ser extraordinarias y ordinarias y éstas, de dos clases a su vez: plenos o plenarias, a las que asistían todos, y de dignidades y canónigos, que eran las más corrientes.

[editar] Véase también

canonjia

 

canonjía

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canonjía

canonjía f, canonjías pl

  1. Beneficio de canónigo por el que se pertenece al cabildo.
  2. Dignidad de canónigo.
  3. coloq. Empleo de poco trabajo y bastante provecho.

ETIMOL.: Del provenzal canonge (canónigo). SINÓNIMO: canonicato.

canonigo

Canónigo

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Para otros usos de este término, véase Canónigo (desambiguación).
Canónigos.

El canónigo es el eclesiástico provisto de una canonjía. Algunas iglesias no son regidas por un sacerdote individual, sino por un colegio o cabildo: son las catedrales y las colegiatas. Entre las funciones de los cabildos está la recitación del oficio público de la Iglesia. Actualmente, el nombramiento de canónigos corresponde al Vaticano, que suele delegar esa función en cabildos y obispos. En España la provisión de canonjías está regulada por el Concordato vigente. El hábito de los canónigos se compone generalmente de sobrepelliz y muceta, cuyo color varía según la diócesis.

En términos jurídicos, es el asesor del obispo y debe estar graduado en derecho canónico.

Los canónigos pueden tener distintas funciones:

  • Canónigo racionero: el prebendado con derecho a ración, o sea, que dispone de parte de las rentas de la catedral.
  • Mayordomo de fábrica, en algunas fuentes canónigo obrero o canónigo fabriquero: el encargado de la construcción y mantenimiento del edificio de la catedral
  • Los canónigos tienen a su cargo un puesto importante en el magisterio de la Iglesia, sobre asuntos doctrinales, y por delegación del obispo, que es quien ocupa la cátedra, silla o sede episcopal. Esta misión estaría confiada en distintos grados al:
    • canónigo lectoral: Es el teólogo del cabildo, y deberá ser licenciado o doctor en teología. Tiene a su cargo todo lo referente a la Sagrada Escritura. Le corresponde explicar los libros sagrados; informar al Cabildo, cuando éste lo requiera, sobre las cuestiones de la Biblia; formar a los seminaristas en los temas bíblicos; velar por la precisión y contenido de las moniciones, catequesis, y otros textos que se utilicen en las actividades catedralicias o de la colegiata; programar y organizar acciones relativas a la Palabra de Dios.
    • canónigo doctoral: Es el asesor jurídico del cabildo catedralicio o colegial y debe estar graduado en derecho canónico o ser perito en cánones.
    • canónigo magistral: Es el predicador propio del cabildo. El más famoso "magistral" de la literatura es Don Fermín de Pas, protagonista de La Regenta, de Leopoldo Alas, Clarín, una de las mejores novelas de tema eclesiástico. La actual catedral de Alcalá de Henares no gozaba hasta finales del siglo XX más que del título de Iglesia Magistral (por su vinculación con la Universidad), que sólo tenía equivalente en Lovaina.
  • Canónigo penitenciario: el que se ocupa de administrar el sacramento de la penitencia para algunos pecados cuya absolución está reservada. Puede haber un penitenciario mayor. Algunos pecados tienen la excomunión reservada al Papa (de ahí la expresión A Roma con todo, con la que se expresa que, cometida una falta muy grave, no hay que pensárselo mucho para seguir cometiendo otras, cuando tendrán la misma consecuencia).
  • Canónigo ad efectum. Seglar o eclesiástico a quien el sumo Pontífice concedía el título de canónigo sin prebenda para que poseyera una dignidad y poder tener de esta manera intervención en el cabildo.
  • Canónigo apuntador. El que tiene a su cargo anotar los que faltan al coro o llegan retrasados.

[editar] Clases de canónigos

  • Canónigo capitulante. El que tiene voz deliberativa en las asambleas capitulares. Para ello, es indispensable haber recibido órdenes sagradas.
  • Canónigo domiciliario. El que no había recibido aún las órdenes sagradas y se le llamaba también canónigo in minoribus.
  • Canónigo expectante. El que a pesar de no haber entrado en el goce de la prebenda tenía sin embargo voz en el capítulo y asiento en el coro.
  • Canónigo privilegiado. El que por gracia especial disfruta de los beneficios de esta prebenda estando dispensado de asistir a los oficios y aun de residir en la localidad.
  • Canónigo semanero. Nombre con que se designa al que por turno le corresponde nombrar a los aspirantes a los beneficios que el cabildo concede.[1]

El término canonjía, como el de prebenda, ha pasado a ser sinónimo de cargo de fácil desempeño y bien remunerado.

[editar] Véase también

[editar] Referencias

  1. Diccionario enciclopédico popular ilustrado Salvat (1906-1914

canonico

Canónico

De Wikipedia, la enciclopedia libre


La palabra canónico puede referirse:

En matemática:

Estadística:

  • Correlación canónica, un método estadístico de análisis multivariante desarrollado por Harold Hotelling.

Física:

  • Gravedad canónica o gravedad cuántica canónica es un intento de cuantizar la formulación canónica de la relatividad general.
  • Colectividad canónica o colectivo canónico, una forma de plantear problemas en física estadística.

Religión:

  • Evangelios canónicos, los que pertenecen al canon del Nuevo Testamento.
  • Deuterocanónicos, siete libros del Antiguo Testamento presentes en los códices de la Septuaginta, que conforman el Canon de Alejandría.

Derecho:

Informática:

  • En páginas web, nombre canónico es un nombre original, de raíz.

[editar] Véase también

domingo, 30 de enero de 2011

Judah Loew ben Bezalel

Judah Loew ben Bezalel

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Ladislav Šaloun's statue popularly ascribed to Loew at the new town hall of Prague in the Czech Republic.

Judah Loew ben Bezalel, alt. Loewe, Löwe, or Levai, (c. 1520 – 17 September 1609)[1] widely known to scholars of Judaism as the Maharal of Prague, or simply The MaHaRaL, the Hebrew acronym of "Moreinu ha-Rav Loew," ("Our Teacher, Rabbi Loew") was an important Talmudic scholar, Jewish mystic, and philosopher who served as a leading rabbi in the city of Prague in Bohemia for most of his life.

Within the world of Torah and Talmudic scholarship, he is known for his works on Jewish philosophy and Jewish mysticism and his work Gur Aryeh al HaTorah, a supercommentary on Rashi's Torah commentary.

The Maharal is particularly known for the legend that he created The Golem of Prague, an animate being fashioned from clay, using mystical powers based on the esoteric knowledge of how God created Adam. This legend, which first appeared in print nearly 200 years after the Maharal's death, states he created the golem to defend the Jews of the Prague Ghetto from antisemitic attacks; particularly blood libels emanating from certain prejudiced quarters.[2] There are no contemporary accounts of this occurring.

Rabbi Loew is buried at the Old Jewish Cemetery, Prague in Josefov, where his grave and intact tombstone can still be visited. His descendants' surnames include Loewy, Loeb, Lowy, Oppenheimer, Pfaelzer, and Keim.

Contents

[hide]

[edit] Biography

The Old New Synagogue, Prague where he officiated.
His tombstone in the Old Jewish Cemetery, Prague.

The Maharal was probably born in Poznań[3] (Poland, though Perels[4] lists the birth town - mistakenly[3] - as Worms, Germany) to Rabbi Bezalel (Loew), whose family originated from the German town of Worms. His birth year is uncertain, with different sources listing 1512,[4] 1520[5] and 1526.[3][6] His uncle Jacob was Reichsrabbiner ("Rabbi of the Empire") of the Holy Roman Empire, his brother Chaim of Friedberg a famous rabbinical scholar. Traditionally it is believed that the Maharal's family descended from the Babylonian Exilarchs (during the era of the geonim) and therefore also from the Davidic dynasty.[7] He received his formal education in various yeshivas (Talmudical schools).

He was independently wealthy, probably as a result of his father's successful business enterprises. He accepted a rabbinical position in 1553 as Landesrabbiner of Moravia at Mikulov (Nikolsburg), directing community affairs but also determining which tractate of the Talmud was to be studied in the communities in that province. He also revised the community statutes on the election and taxation process. Although he retired from Moravia in 1588 at age 60, the communities still considered him an authority long after that.

One of his activities in Moravia was the rallying against slanderous slurs on legitimacy (Nadler) that were spread in the community against certain families and could ruin the finding of a marriage partner for the children of those families. This phenomenon even affected his own family. He used one of the two yearly grand sermons (between Rosh Hashanah and Yom Kippur 1583) to denounce the phenomenon.

He moved back to Prague in 1588, where he again accepted a rabbinical position, replacing the retired Isaac Hayoth. He immediately reiterated his views on Nadler. On 23 February 1592, he had an audience with Emperor Rudolf II, which he attended together with his brother Sinai and his son-in-law Isaac Cohen; Prince Bertier was present with the emperor. The conversation seems to have been related to Kabbalah (Jewish mysticism) a subject which held much fascination for the emperor.

In 1592, the Maharal moved to Poznań, where he had been elected as Chief Rabbi of Poland. In Poznań he composed Netivoth Olam and part of Derech Chaim (see below). Towards the end of his life he moved back to Prague, where he died in 1609. He is buried there; his tomb is a famous tourist attraction. A daughter of the Maharal, born c 1565, married Rabbi Zachariah Mendel Gelernter d ? Poznan[citation needed].

[edit] His name

His name "Löw" or "Loew", derived from the German Löwe, "lion" (cf. the Yiddish Leib of the same origin), is a kinnuy or substitute name for the Hebrew Judah or Yehuda, as this name - originally of the tribe of Judah - is traditionally associated with a lion. In the Book of Genesis, the patriarch Jacob refers to his son Judah as a Gur Aryeh, a "Young Lion" (Genesis 49:9) when blessing him [1]. In Jewish naming tradition the Hebrew name and the substitute name are often combined as a pair, as in this case. The Maharal's classic work on the Rashi commentary of the Pentateuch is called the Gur Aryeh al HaTorah, in Hebrew: "Young Lion [commenting] upon the Torah".

Coat of arms of Bohemia

The Maharal's tomb in Prague is decorated with a heraldic shield with a lion with two intertwined tails (queue fourchee), alluding both to his first name and to Bohemia, the arms of which has a two-tailed lion.

[edit] Influence

[edit] Disciples

It is unknown how many Talmudic rabbinical scholars the Maharal taught in Moravia, but the main disciples from the Prague period include Rabbis Yom Tov Lipmann Heller and David Ganz. The former promoted his teacher's program of regular Mishnah study by the masses, and composed his Tosefoth Yom Tov (a Mishnah commentary incorporated into almost all published editions of the Mishnah over the past few hundred years) with this goal in mind. David Ganz died young, but produced the work Tzemach David, a work of Jewish and general history, as well as writing on astronomy; both the MaHaRal and Ganz were in contact with Tycho Brahe, the famous astronomer.

[edit] Jewish philosophy

In the words of a modern writer, the Maharal "prevented the Balkanization of Jewish thought" (Rabbi Yitzchak Adlerstein 2000, citing Rabbi Nachman Bulman).

His works inspired the Polish branch of Hasidism, as well as a more recent wave of Torah scholars originating from Lithuania and Latvia, most markedly Rabbi Eliyahu Eliezer Dessler (1892–1953) as well as Rabbi Abraham Isaac Kook (1864–1935). A more recent authority who had roots in both traditions was Rabbi Isaac Hutner (1906–1980). Rabbi Hutner succinctly defined the ethos of the Maharal's teachings as being Nistar BeLashon Nigleh, meaning (in Hebrew): "The Hidden in the language of the Revealed". That is, the Maharal couched kabbalistic ideas in non-kabbalistic language. As a mark of his devotion to the ways of the Maharal, Rabbi Hutner bestowed the name of the Maharal's key work the Gur Aryeh upon a branch of the yeshiva he headed when he established its kollel (a yeshiva for post-graduate Talmud scholars) which then became a division of the Yeshiva Rabbi Chaim Berlin in New York during the 1950s, known as Kollel Gur Aryeh. Both of these institutions, and the graduates they produce, continue to emphasize the serious teachings of the Maharal. Rabbi Hutner in turn also maintained that Rabbi Samson Raphael Hirsch (1808–1888) (Germany, 19th century) must also have been influenced by the Maharal's ideas basing his seemingly rationalistic Weltanschauung on the more abstract and abstruse teachings of the hard-to-understand Jewish Kabbalah.

Rabbi Judah Loew was not a champion of the open study of Kabbalah as such, and none of his works are in any way openly devoted to it. According to him, only the greatest of Torah scholars are able to discern his true original inspirations and the intellectual framework for his ideas in their complex entirety. Nevertheless, kabbalistic ideas permeate his writings in a rational and philosophic tone. His main kabbalistic influences appear to have been the Zohar, Sefer Yetzirah, and traditions of the Chassidei Ashkenaz, as Lurianic Kabbalah had not by that time reached Europe.

Although he could not reconcile himself to the investigations of Azariah di Rossi, he defused the tension between the Aggada (narrative, non-legal parts of the Talmud) and rationalism by his allegorical interpretations of difficult passages. He was entirely in favor of scientific research insofar as the latter did not contradict divine revelation, all the while insisting on finding deep meaning in all the contributions of Talmudic teachers.

[edit] Descendants

Among his many descendants were Schneur Zalman of Liadi, founder of Chabad Hasidism. Through him, he is the ancestor of many prominent later Jewish individuals, including Menachem Mendel Schneerson, seventh Rebbe of Lubavitch, and Yehudi Menuhin, the famous violinist.

[edit] Literature

The legend of his creation of a golem inspired Gustav Meyrink's 1915 novel Der Golem. Various other books have been inspired by this legend, the authenticity of which has been doubted; although the Golem motif is old, the connection between the Golem on the one hand and the Maharal and Prague on the other is known only from circa 1837 The famous story of the Golem of Prague created by the Maharal, which is usually considered to be a Jewish folk story from the 18th century at the latest, is considered by literary resercher Eli Eshed, who had published research on the subject in Hebrew ( http://www.notes.co.il/eshed/60482.asp), to be a later literary invention. According to Eshed , the story was created by Jewish German writer Berthold Auerbach for his 1837 novel Spinoza. Eshed suppose that the story of the Golem of Prague is the original creation of Auerbach which served as a "trigger " to almost immediate explosion in publication for various poems, stories, plays, novels and such and so created a false impression that it is an "ancient folk story" when in reality it was a completely modern invention by a well known writer . Maharal is featured in the book He, She and It and the Dutch work De Procedure ("The Procedure", Harry Mulisch, 1999), both retellings of the Golem legend. A poem by Jorge Luis Borges, entitled El Golem also tells the story of Judah Loew (Judá León) and his giving birth to the Golem. In that poem, Borges quotes the works of German Jewish philosopher Gershom Scholem. "The Maharal" by Yaakov Dovid Shulman (in English) questions if the stories about the golem are true. Even a Caldecott Medal winner (Golem by David Wisniewski) mentions Loew as Rabbi Loew. The fictional book Iron Council by China Miéville has a character named Judah Low who creates golems. In Leo Perutz' historical novel Nachts unter der steinernen Brücke (By Night Under the Stone Bridge) Loew appears as a key figure.

Rabbi Loew (spelled as 'Low') is also a major character in Abraham Rothberg's 1970 "The Sword of the Golem." Rabbi Loew and his descendants figure prominently in 2002's "Sword of The Golem" and 2004's "The Council of Eleven: Shall We Not Revenge" both by Jeff Minde and Ken Tucker.

The Golem of Prague is a major plot device in Michael Chabon's 2000 The Amazing Adventures of Kavalier & Clay.

[edit] Works

  • Gur Aryeh ("Young Lion", see above), a supercommentary on Rashi's Pentateuch commentary
  • Netivoth Olam ("Pathways of the World"), a work of ethics
  • Tif'ereth Yisrael ("The Glory of Israel"), philosophical exposition on the Torah, intended for the holiday of Shavuot
  • Gevuroth Hashem ("God's Might[y Acts]"), for the holiday of Passover
  • Netzach Yisrael ("The Eternity of Israel"; Netzach "eternity", has the same root as the word for victory), on Tisha B'Av (an annual day of mourning about the destruction of the Temples and the Jewish exile) and the final deliverance
  • Ner Mitzvah ("The Candle of the Commandment"), on Hanukkah
  • Or Chadash ("A New Light"), on Purim
  • Derech Chaim ("Way of Life"), a commentary on the Mishnah tractate Avoth
  • Be'er ha-Golah ("The Well of the Diaspora"), an explanatory work on the Talmudic and Midrashic Aggadah, mainly responding to interpretations by the Italian scholar Azariah di Rossi (min ha-Adumim)
  • Chiddushei Aggadot ("Novellae on the Aggada", the narrative portions of the Talmud), discovered in the 20th century
  • Derashot (collected "Sermons")
  • Divrei Negidim ("Words of Rectors"), a commentary on the Seder of Pesach, published by a descendant
  • Chiddushei al Ha-Shas, a commentary on Talmud, recently published for the first time from a manuscript by Machon Yerushalyim on Bava Metzia, others may be forthcoming.
  • Various other works, such as his responsa and works on the Jewish Sabbath and the holidays of Sukkot, Rosh Hashana and Yom Kippur, have not been preserved.

His works on the holidays bear titles that were inspired by the Biblical verse in I Chronicles 29:11: "Yours, O Lord, are the greatness, and the might, and the glory, and the victory, and the majesty, for all that is in the heavens and on the earth [is Yours]; Yours is the kingdom and [You are He] Who is exalted over everything as the Leader." The book of "greatness" (gedula) on the Sabbath was not preserved, but the book of "power" (gevurah) is Gevurath Hashem, the book of glory is Tif'ereth Yisrael, and the book of "eternity" or "victory" (netzach) is Netzach Yisrael.

[edit] Commemoration

In April 1997 Czech Republic and Israel issued a joint set of stamps, one of which featured the tombstone of Loew.[8][9][10] In May 2009 the Czech Post issued a stamp commemorating the 400th anniversary of Loew's death.[11] In June 2009 the Czech Mint issued a commemorative coin marking the same milestone.[12]

[edit] See also

[edit] Notes and references

  1. ^ Bohemia, as a Catholic country, adopted the Gregorian calendar in 1584. On the Julian calendar it was 7 September. His gravestone, as quoted by Gal Ed, Megilas Yuchsin and others, gives his date of death as Thursday 18 Elul 5369.
  2. ^ Bilefsky, Dan (May 11, 2009). "Hard Times Give New Life to Prague's Golem". New York Times. http://www.nytimes.com/2009/05/11/world/europe/11golem.html?hp=&pagewanted=print. Retrieved 2009-05-11. "The Golem, according to Czech legend, was fashioned from clay and brought to life by a rabbi to protect Prague's 16th-century ghetto from persecution, and is said to be called forth in times of crisis. True to form, he is once again experiencing a revival and, in this commercial age, has spawned a one-monster industry." 
  3. ^ a b c ד"ר א. הכהן עובדיה Dr Avraham Hacohen Ovadia (Gotsdiner) (2001) (in Hebrew). Ha'ari Shebechachmai Prague. Jerusalem, Israel: Mosad Harav Kook. pp. 138. OCLC 145439809. http://www.mosadharavkook.com/store/item2.php?id=97. 
  4. ^ a b Meir Perels (1718). Megilas Yuchsin. Prague. OCLC 122864700. 
  5. ^ Nathan Grün (1885) (in German). Der hohe Rabbi Löw und sein Sagenkreis. Prague: Verlag von Jakob B. Brandeis. OCLC 19037024. http://books.google.com/books?id=_HqLGQAACAAJ. 
  6. ^ Luboš Jeřábek (1903) (in German). Der alte Prager Judenfriedhof. Prague: Kunstverlag B. Koci. OCLC 1810845. http://books.google.com/books?id=eBY8AAAAMAAJ. 
  7. ^ See The Maharal of Prague's Descent from King David, by Chaim Freedman, published in Avotaynu Vol 22 No 1, Spring 2006
  8. ^ 1997 Prague Jewish Monuments - Czech Joint Issue
  9. ^ Jewish Monuments in Prague Joint Isuue, israelphilately.org.il
  10. ^ Stamps: April '97: The Altneuschul Synagogue, The Tombstone of Rabbi Judah Loew
  11. ^ Rabbi Judah Loew, Česká pošta
  12. ^ 2009 Czech 200Kr Silver Proof "Judah Loew"

[edit] Articles and books

  • Byron L. Sherwin, Mystical Theology and Social Dissent: The Life and Works of Judah Loew of Prague (Fairleigh Dickinson University Press, 1982)
  • Rivka Schatz, "Maharal's Conception of Law- Antithesis to Natural Law" Jewish Law Annual Vol. VI.
  • Rivka Schatz, "Existence and Eschatology in the Teachings of the Maharal" Immanuel 14 (Spring 1982) 66-97; Immanuel 15 (Winter 1982-3) 62-72.
  • Moshe Zuriel "Numbers: Their meaning and Symbolism According to Maharal" [Hebrew] HaMaayan 18:3 (1978) 14-23; 18:4 (1978) 30-41, reprinted in Sefer Ozrot Gedolei Yisroel (Jerusalem:2000) volume 1, pp. 204–228.
  • Martin Buber, "The Beginning of the National Idea" On Zion: The History of an Idea. (New York, Schocken Books, 1973).
  • Otto Dov Kulka, "The Historical Background of the National and Educational Teachings of the Maharal of Prague" [Hebrew] Zion 50 (1985) 277-320.
  • Benjamin Gross, Netzah Yisrael (Tel Aviv: Devir, 1974)
  • Mordechai Breuer, "The Maharal of Prague's Disputation with Christians: A Reappraisal of Be'er Ha-Golah" in Tarbiz (1986) 253-260
  • Adlerstein Y. Be'er Hagolah: The Classic Defense of Rabbinic Judaism Through the Profundity of the Aggadah. New York, NY: Mesorah Publications, 2000. ISBN 1-57819-463-6.
  • Aharon Kleinberger, The Educational Theory of the Maharal of Prague [Hebrew] (Magnes: 1962).
  • Andre Neher, Jewish Thought and the Scientific Revolution: David Gans (1541–1613) and his times (Oxford-New York: Littman Library, 1986)
  • Neher, Faust et le Maharal de Prague: le Mythe et le Reel (Paris: Presses Universitaires de France, 1987);
  • Neher, Le Puits de l'Exil: la Theologie Dialectique du Maharal de Prague (Paris: A. Michel, 1996)
  • Neher, Mishnato shel ha-Maharal mi-Prague, Reʾuven Mass,c2003.
  • Gross, Benjamin, Yehi Or (Reʾuven Mass, 1995).
  • Gross, Benjamin, Netsah Yiśraʾel Tel Aviv : Devir, 1974.
  • Eliyahu Yaakov Deutsch, Shabbos Insights Of The Maharal Jerusalem: Targum, 2009.

[edit] External links

[edit] Articles

[edit] Resources

Derech Chaim (Discussion)